
Sang-hyun es un sacerdote que pasa parte de su tiempo acompañando a los pacientes de un pequeño hospital de su ciudad. Aunque es respetado por su fe inquebrantable y su dedicación por aquellos que lo rodean, sufre el desconsuelo que le provoca la duda y la desesperación de la vida en un mundo que parece ahogarse en el sufrimiento y la muerte. Con el claro deseo de salvar vidas, participa en un proyecto para encontrar una vacuna para un virus letal.
Por fin llegó el día en que ví esta película, que era una de las más esperadas del 2009 por mi parte. Park es uno de mis directores favoritos, y que abandonara la comedia romantica para acercarse al horror me agradaba bastante.
Thirst, como se esperaba, es una atípica película de vampiros. Puede recordarnos a "Dejame entrar", aunque el propio Park dice que de este genero, a la que más se parece es a "Martin" de Romero.
Como en Soy un cyborg, Park hace lo que le da la gana, y eso siempre es de agradecer. Mezcla generos, sin complejos. Humor subrealista, sangre, drama, un toque de fantasía y un cierto erotismo. Y se apoya en dos actores que bordan sus papeles, especialmente Ok-vin Kim, quien se consagra como una excelente actriz.
La música es acertada, la camara genial,, la fotografia sobresaliente y tiene escenas destacadas como la escena sexual del hospital (creo que quedará para la historia), lo a de los zapatos.
Aunque Park no abandona el romance, pues esta pelicula en resumen es una gran historia de amor, eso si, bañada en sangre.
Pero no todo es bueno, se le puede reprochar su excesiva duración, o su ritmo pausado. Cuenta una historia a su estilo, y el espectador no se engancha a esta.
Gracias Park por seguir siendo fiel a ti mismo. 8/10